QUE BIEN TEVEZ

Con dos goles del Apache, en lo que pudo ser su último partido, derrotó 4-2 a River y es líder del torneo. Bou abrió el marcador, mientras que Driussi y Alario lo habían dado vuelta para el Millonario. Centurión decoró el resultado.

Fue un partido de locos, de esos que acumulan miles de matices para mencionar. Cambiante en el resultado y en el desarrollo. Prevaleció Boca porque tuvo un Tevez en esplendor en los últimos 25 minutos y se llevó un 4-2 del Monumental doblemente positivo, primero por el triunfo y luego porque hasta que juegue Estudiantes su partido, es el único puntero del torneo.

Arrancó mejor el Xeneize con el mediocampo, clave en los anteriores encuentros, haciendo mejor pie en el campo de juego. Por eso no sorprendió que a los 13 minutos, tras una asistencia excelsa de Tevez, Bou marcara el 1-0. El equipo de Guillermo estaba justificando su victoria parcial, pero River empezó a jugar. D’Alessandro manejó los hilos, Martínez a cuentagotas aportó lo suyo y la delantera se hizo presente.

River tuvo 15 minutos finales a puro fútbol. Maniató a Boca y aprovechó su momento. A los 33′ Peruzzi rechazó pésimo al medio del área y le quedó servido a Driussi, que le rompió el arco a un dubitativo Werner. Seis minutos después, gran centro de Moreira y cabezazo goleador de Alario. Los matices de un loco superclásico cambiaban raudamente y River se iba al descanso con un 2-1 impensado.

En el complemento, el pecado del Millonario fue no haber liquidado el asunto. Porque chances tuvo, con Alario como abanderado. Pero falló en la puntada final, y allí apareció otro factor clave: los errores individuales. Así como Werner se mostró poco confiable en su debut oficial, Batalla se equivocó feo ante Tevez y el Apache, con el arco a dispisición, puso el 2-2 en 18′.

Y lo que vino después podía ser para cualquiera. Los dos iban con sus armas a buscar un triunfo que podía caer para ambos lados. Terminó cayendo para el lado visitante porque Boca tuvo un Tevez excelso y porque a esa altura Gallardo ya había prescindido de un D’Alessandro que había tenido un partido de excelencia.

Iban 36′ cuando Tevez recibió un pase del ingresado Centurión y como venía lo colocó sobre el poste izquierdo de Batalla, lejos de toda reacción. Ya en el epílogo, cuando River desesperadamente quería empatar, un contragolpe y otra apurada salida de Batalla le posibilitó a Centurión marcar el 4-2 definitivo e iniciar el loco festejo Xeneize en un loco partido.